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La mayor parte de las manifestaciones plásticas del arte egipcio están relacionadas con las crencias religiosas y funerarias. Las esculturas de bulto redondo eran retratos funerarios que se introducían en las tumbas. Habían de servir como soporte del Ka. No buscan la belleza ni el movimiento, sino captar la esencia de lo humano, lo que permanece, lo eterno. Las tumbas se decoraban con relieves y pinturas. Cuando las estatuas o relieves eran para un templo sus dimensiones eran colosales para demostrar su poder. Emplean las piedras más duras y preciadas para labrar el frente y el perfil de faraones y dioses. Son estatuas bloque. Se evita cualquier saliente que pudiera romper con facilidad la figura. La estatua resultante es una figura destinada a ser vista principalmente de frente (ley de la frontalidad). Es una de las convenciones del arte del Antiguo Egipto consistente en esculpir la figura del Faraón, o los dioses, para ser contemplados preferentemente de frente. Las figuras son muy simétricas, como si se hubieran esculpido respecto de un plano central vertical, siendo las dos partes muy semejantes. Aparentemente, esta forma de representación podría asociarse a la incapacidad o ingenuidad del escultor, pero en realidad existen razones simbólicas para comprender esta técnica escultórica. La Ley de la frontalidad se fundamenta en el principio de valorar el aspecto de estabilidad y firmeza del faraón y los dioses, como seres inmutables y eternos, los gobernantes imperecederos. En contraposición a la ley de la frontalidad en la escultura egipcia, los escultores griegos fueron los primeros que abandonaron el frontalismo. A veces aparecen policromadas con dos tonos diferentes: el hombre más oscuro que la mujer. Cuando se representan grupos, se refleja la importancia y rango en el distinto tamaño de las figuras. Es lo que se denomina jerarquización. A lo largo de tres milenios se mantiene un lenguaje convencional:
Cuando la estatua representa personajes de menor categoría social, el lenguaje convencional se hace más flexible, más realista, y se utilizan materiales más blandos: caliza, madera. Durante la revolución que protagonizó el faraón Amenofis IV, se hizo llamar Akenatón, adorador de un dios único, Atón, la escultura se llena de un naturalismo un tanto amanerado y sensual. Este faraón trasladó la capital de Tebas a Tell el-Amarna. Pretendía disminuir el poder que habían adquirido los sacerdotes de Tebas. Duró poco esta revolución política, religiosa y artística. A su muerte los sacerdotesde Amón en Tebas restauraron el politeismo y las artes figurativas recuperaron las características habituales.
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Estatua sedente del faraón Kefrén. Imperio Antiguo. IV dinastía. Ejemplo de estatua bloque. El faraón está sentado en un trono cuyo respaldo le llega a los hombros; encima de éste, Horus, en forma de halcón, abraza con sus alas la cabeza del rey, y las dos figuras están vinculadas porque el faraón reinante es la encarnación de la divinidad. El rey se halla semidesnudo, en una postura hierática, rígida. La simetría, apenas es aliviada por la distinta colocación de las manos. Esta estatua se hallaba en el Templo del Valle del faraón. |
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Imperio Antiguo. IV dinastía. El faraón se encuentra acompañado por la diosa Hathor y por la diosa del nomos (demarcación provincial) de Kynópolis (perro negro). Micerinos se encuentra en el centro, con la corona del Alto Egipcio, el faldellín plisado y la barba postiza. Se encuentra en posición de echarse a andar y sus brazos están junto al cuerpo con los puños cerrados. Es de musculatura fuerte y muy marcada, con una cierta geometrización. Las figuras femeninas tienen las piernas juntas y están vestidas con una túnica larga de lino, que se ajusta mucho al cuerpo dejando ver toda la anatomía. Las dos tienen un brazo pegado al cuerpo y con el otro se agarran al faraón. Sobre sus cabezas se encuentras sus símbolos. |
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Imperio Antiguo. Están realizados en caliza policromada, cuya pintura se ha conservado extraordinariamente. El hombre tiene el tono de piel más oscuro que el de la mujer. Son esculturas sedentes pegadas a sus respaldos, que son muy altos. El hombre tiene el brazo sobre el pecho, quizá en relación con su sumisión al faraón, mientras el otro tiene el puño cerrado, seguramente en relación con su poder. La mujer está vestida con una túnica de lino blanco con un amplio escote adornado con un gran collar. |
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Imperio Antiguo. Es de la V dinastía. El personaje en realidad se llamaba Kaaper. Este nombre, "El alcalde del pueblo" fue el que le dieron los árabes al encontrarlo. Era un gobernador, por lo que tiene el bastón de mando, y también un sacerdote, por lo que está rapado. Se trata de una escultura muy realista. Es obeso, lo que refleja su situación económica. Está en actitud de echarse a andar, con la pierna izquierda adelantada, y tiene un brazo junto al cuerpo y el otro rompiendo el espacio y sujetando el bastón de mando. Realizada en madera y tiene restos de policromía, aunque se piensa que pudo haber estado cubierto de planchas de metal por la existencia de orificios en su cuerpo. |
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Imperio Antiguo. Está sentado sobre las piernas cruzadas. Con una mano sujeta el papiro que tiene apoyado sobre las piernas y con la otra está en posición de estar a punto de escribir. Tiene una anatomía muy realista, con los brazos algo alejados del cuerpo, la cabeza erguida mirando al frente con actitud de atención y el rostro muy delgado, con la barbilla y los pómulos muy marcados. |
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Busto de la reina Nefertiti. Imperio Nuevo . Dinastía XVIII. 1360 a. C. Ejemplo de la revolución religiosa y artística que protagonizó el faraón Amenofis IV. El busto de Nefertiti, "la bella", es de caliza policromada. Muestra un cuello de cisne claramente desproporcionado, que sin embargo la embellece.
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Relieve y pintura |
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Pintura de la tumba de Nefertari |
Pintura de la tumba de Ramsés I. Ejemplo de perspectiva torcida |
Huecorelieve en el pilono de un templo |
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